El AIR Centre ha publicado una nueva publicación que analiza una cuestión cada vez más estratégica para la acuicultura en el Atlántico: si los productores deben seguir apostando por especies ya establecidas o invertir en el desarrollo de nuevas especies. La publicación Fostering Aquaculture: New Species vs. Established Species, disponible en el SSRN de Elsevier, parte de los debates celebrados durante el Foro Atlántico de Acuicultura (AAF25), que tuvo lugar en Terceira, Azores, en noviembre de 2025.
El estudio defiende que la elección de las especies ha dejado de ser una decisión puramente técnica. Dado que la acuicultura produce actualmente más especies acuáticas que la pesca extractiva, la selección de las especies a cultivar tiene un impacto directo en la seguridad alimentaria de las regiones. La publicación presenta esta decisión como un equilibrio entre dos caminos distintos.
Especies establecidas como el salmón, la tilapia, la carpa y el camarón se benefician de décadas de conocimiento acumulado. Los protocolos de reproducción son bien conocidos, las necesidades alimentarias están definidas y los mercados ya existen. El riesgo de producción es relativamente bajo, al igual que el precio por kilo.
Las nuevas especies se sitúan en el extremo opuesto. El artículo señala que una especie candidata puede requerir entre 15 y 20 años de investigación hasta que la producción comercial sea viable. Ese recorrido incluye el cierre del ciclo de vida en cautiverio, la definición de la nutrición y del sistema de producción y, por último, el desarrollo de programas de selección genética.
La publicación analiza tres regiones atlánticas – Azores, Cabo Verde y Senegal – que se encuentran en diferentes fases de desarrollo acuícola, pero se enfrentan a desafíos similares. Los ciclos de financiación son a menudo demasiado cortos para sostener la investigación a largo plazo. Las licencias suelen concederse por períodos limitados, a pesar de que la infraestructura dura décadas. Los técnicos especializados en las fases iniciales de nuevas especies son escasos. La capacidad de procesamiento y exportación también suele quedar por detrás de la producción.
El trabajo desarrollado evita señalar una única vía y sostiene que todo depende de las bases técnicas disponibles en cada región. Allí donde los sistemas de reproducción y de cultivo larvario aún se están consolidando, los productores tienden a trabajar con especies ya familiares y fiables. Cuando esos sistemas funcionan de forma consistente, la introducción de nuevas especies se convierte en una forma realista de diversificar la producción y alcanzar mercados que las especies establecidas no cubren.
Los autores subrayan que ninguna región puede avanzar en solitario. Como señalan, ningún territorio dispone, por sí solo, de la financiación, la capacidad técnica y el alcance de mercado necesarios para desarrollar nuevas especies, lo que hace que la colaboración transatlántica sea esencial.
Los debates continuarán con la celebración de la tercera edición del Foro Atlántico de Acuicultura (AAF26), prevista para los días 8 y 9 de octubre de 2026 en Dakar, Senegal. El encuentro tendrá lugar en una de las regiones analizadas en la publicación, reforzando la conexión entre el análisis científico y las dinámicas locales que moldean el desarrollo de la acuicultura.